sábado, 12 de abril de 2014


Capítulo 3:

¡Dios! ¿Qué es ese ruido? Me levanto de la cama completamente dormida sin saber la hora que es, entras al baño te lavas la cara para despejarte y sales de tu habitación. Aún sigues oyendo el ruido, parece como si estuvieran matando a un cerdo. El ruido proviene de la habitación de Sandra, te acercas y abres la puerta lentamente. Allí está Sandra con los cascos puestos y cantando a grito pelado:

-Sandra:¡ ¡Yo solo quiero darte un beso y regalarte mi mañanas, cantar para calmar tus miedos, quiero que no te falte nada!! – (gritando).

-Yo: ¡Sandra calla que cantas como el culo! ¡Haber, que por que te pongas los cascos no significa que cantes bien, sino todo lo contrario!- (dices gritando todo lo que puedes).

-Sandra: ¡Hay hija que susto me has dado! –(dice quitándose los cascos).

-Yo: El susto me lo has dado tu a mí, que estaba durmiendo tranquilamente y de repente oigo gritos, como si estuvieran a punto de matar a un cerdo.

-Sandra: ¡Ya, claro! Que no es para tanto.

-Yo: Es verdad, es para mucho. Seguro que si te oyeran Jesús y Daniel les explotaría la cabeza por lo mal que cantas.

-Sandra: Siii claroo. ¿Qué pasa que tu cantas mejor o qué?

-Yo: Mejor que tu seguro.

-Sandra: Venga pues demuéstralo, haber si cantas tan bien como dices.

-Yo: Vale. Yo solo quiero darte un beso y regalarte mi mañanas, cantar para calmar tus miedos, quiero que no te falte nada. Bueno, ¿qué te parece?

-Sandra: Ehh… ¡uy mira que tarde es hay que ir a desayunar! ¡Ya vamos mama!

-Yo: Jajaja.


Las dos bajamos a desayunar, en la cocina estaba mi madre terminado de recoger:

-Mama: Hola hijas, ¿qué tal habéis dormido?

-Sandra: Bien, ayer por la noche me costó un poco dormirme porque no paré de pensar en los gemelos, en que nos los podríamos encontrar por la calle…

-Yo: ¡Ostras, es verdad! No había caído en eso, con todo lo que me ha pasado estos días y la mudanza no me acordaba.

-Mama: ¿Qué te ha pasado estos días?- (pregunta extrañada).

-Yo: Ehh… pues… descubrí que Sergio me ponía los cuernos.

-Mama: ¡¿Cómo?! Pero le dijiste algo, ¿no?

-Yo: Si mama, lo dejé en ridículo delante de toda la gente y le pegué una torta.

-Mama: Hija ya sabes que la violencia no es la solución, pero en este caso era lo correcto yo también habría hecho lo mismo.

-Yo: Gracias mama.

-Sandra: Bueno será mejor que subamos a vestirnos porque no tardaremos en irnos.


Subimos al segundo piso y cada una nos dirigimos a nuestra habitación para vestirnos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario