Capítulo 4:
Me duché en 10 minutos y me vestí. Como era verano y hacía calor me puse
unos shorts vaqueros, una camiseta ancha y mis vans negras. Por último me
maquillé un poco, rímel y brillo de labios, no me gusta ir como esas chicas que
parecen un cuadro andante. Cogí una pequeña mochila donde metí los
cascos/auriculares (como vosotras los llaméis), para escuchar música en el
coche y mi móvil. Bajé con las maletas al salón lista para irme. Allí estaba mi
padre sentado en el sofá:
-Papa: Hola hija, ¿ya estas preparada?
-Yo: Si papa ya está todo. ¿Cuánto tardaremos en llegar a
Sevilla?
-Papa: Pues no lo sé, unas cuantas horas.
-Yo: Joo…¿por qué tenemos que vivir en Zaragoza?
Podríamos vivir en algún sitio más cerca de Sevilla, ya sabes que lo paso muy
mal en los viajes en coche.
-Papa: Lo siento hija. ¿Ya está tu hermana y tu madre?
-Yo: No aún siguen arreglándose.
Se produce un silencio, al cabo de unos segundos oyes
pisadas en la puerta de la casa. Alguien llama al timbre:
-Timbre: Diiiinggg dooonggg
-Yo: ¡Ya voy!- (dices caminando hacia la puerta) – (abres
la puerta, y te encuentras con Sergio)
-Sergio: Hola ______, ¿podemos hablar?
-Yo: No hay nada de qué hablar, ya te dije que te
olvidaras de mi. No te quiero volver a ver – (vas a cerrar la puerta, pero él
es más rápido y pone el pie para que no la cierres)
-Sergio: _____, por favor déjame explicártelo.
-Yo: De acuerdo, tienes 1 minuto. – (dices cruzándote de
brazos)
-Sergio: _____, yo no quería besarla, ella me obligó.
Bueno no me obligó, me dijo que tú me habías puesto los cuernos con otro, me
enfadé tanto que para vengarme la besé.
-Yo: Ya claro ¿y esto se supone qué me lo tengo que
creer? Mira Sergio eres un chico fantástico, pero lo que me has hecho no tiene
perdón, dentro de unos minutos me mudo y no te voy a volver a ver, a si que
antes de irme quiero dejar todo bien entre nosotros. Espero que encuentres a la
chica perfecta para ti y que aprendas a controlar tus celos porque si no te ira
muy mal.
-Sergio: _____,pero tú eres la chica perfecta para mí.
Siento mucho lo que he hecho, perdóname.
-Yo: Lo siento Sergio pero no. Adiós que seas muy feliz.-
(dices antes de cerrar la puerta)
Respiras hondo, no vas a volver a llorar por él, no vale
la pena.