Capítulo 3:
¡Dios! ¿Qué es ese ruido? Me levanto de la cama
completamente dormida sin saber la hora que es, entras al baño te lavas la cara
para despejarte y sales de tu habitación. Aún sigues oyendo el ruido, parece
como si estuvieran matando a un cerdo. El ruido proviene de la habitación de
Sandra, te acercas y abres la puerta lentamente. Allí está Sandra con los
cascos puestos y cantando a grito pelado:
-Sandra:¡ ¡Yo solo quiero darte un beso y regalarte mi
mañanas, cantar para calmar tus miedos, quiero que no te falte nada!! –
(gritando).
-Yo: ¡Sandra calla que cantas como el culo! ¡Haber, que
por que te pongas los cascos no significa que cantes bien, sino todo lo
contrario!- (dices gritando todo lo que puedes).
-Sandra: ¡Hay hija que susto me has dado! –(dice
quitándose los cascos).
-Yo: El susto me lo has dado tu a mí, que estaba
durmiendo tranquilamente y de repente oigo gritos, como si estuvieran a punto
de matar a un cerdo.
-Sandra: ¡Ya, claro! Que no es para tanto.
-Yo: Es verdad, es para mucho. Seguro que si te oyeran
Jesús y Daniel les explotaría la cabeza por lo mal que cantas.
-Sandra: Siii claroo. ¿Qué pasa que tu cantas mejor o qué?
-Yo: Mejor que tu seguro.
-Sandra: Venga pues demuéstralo, haber si cantas tan bien
como dices.
-Yo: Vale. Yo solo quiero darte un beso y regalarte mi
mañanas, cantar para calmar tus miedos, quiero que no te falte nada. Bueno, ¿qué
te parece?
-Sandra: Ehh… ¡uy mira que tarde es hay que ir a
desayunar! ¡Ya vamos mama!
-Yo: Jajaja.
Las dos bajamos a desayunar, en la cocina estaba mi madre
terminado de recoger:
-Mama: Hola hijas, ¿qué tal habéis dormido?
-Sandra: Bien, ayer por la noche me costó un poco
dormirme porque no paré de pensar en los gemelos, en que nos los podríamos
encontrar por la calle…
-Yo: ¡Ostras, es verdad! No había caído en eso, con todo
lo que me ha pasado estos días y la mudanza no me acordaba.
-Mama: ¿Qué te ha pasado estos días?- (pregunta extrañada).
-Yo: Ehh… pues… descubrí que Sergio me ponía los cuernos.
-Mama: ¡¿Cómo?! Pero le dijiste algo, ¿no?
-Yo: Si mama, lo dejé en ridículo delante de toda la
gente y le pegué una torta.
-Mama: Hija ya sabes que la violencia no es la solución,
pero en este caso era lo correcto yo también habría hecho lo mismo.
-Yo: Gracias mama.
-Sandra: Bueno será mejor que subamos a vestirnos porque
no tardaremos en irnos.
Subimos al segundo piso y cada una nos dirigimos a
nuestra habitación para vestirnos.