Capítulo 2:
-Al día
siguiente…
Me levanté, me vestí y bajé a desayunar, allí estaba mi
madre preparando el desayuno:
-Mama: Hola hija, ¿qué tal has dormido?
-Yo: Bien mama, ¿qué hay para desayunar?
-Mama: Lo que tú quieras tostadas, cereales, gofres, cruasanes…
-Yo: Jolín cuantas cosas, jaja.
-Mama: Jaja. ¿Vas a quedar con tus amigas?
-Yo: Si, dentro de un rato.
-Mama: Vale pero no vuelvas muy tarde a comer.
-Yo: Vale mama, solo será un momento.
-20 minutos más
tarde con tus amigas…
-Yo: Hola chicas, ¿qué tal?
-Laura: Mal…
-Yo: ¿Por qué?
-Elena: Por qué va
a ser, pues porque te vas a mudar y no podremos estar contigo nunca más.
-Yo: Bueno pero no os preocupes vendré a veros cuando
pueda y hablaremos por teléfono…
-Laura: Te vamos a echar de menos.
-Yo: Ohh y yo a vosotras, nunca os olvidaré, lo prometo.
-Elena: Te quedas un rato a hablar ¿no?
-Yo: Pues claro.
Estuvimos hablando y recordando buenos tiempos, al cabo
de un rato me despedí de mis amigas y volví a casa para comer:
-Mama: Hola hija, ven siéntate a comer que ya está la
mesa preparada.
-Sandra: ¿Qué tal con tus amigas?
-Yo: Bien, cuando nos hemos despedido estábamos todas
llorando.
-Papa: ____, la vas a echar de menos ¿verdad?
-Yo: Si como a todas de las que me he tenido que despedir
estos años. Pero no sé ellas eran especiales.
-Mama: No te preocupes seguro que en Sevilla harás nuevas
amigas con las que te llevarás genial.
-Yo: Si eso espero, pero siempre el primer mes de la
mudanza es el más difícil y el peor de todos.
Después de la
comida subí a mi habitación para mirar si estaba todo metido en las maletas
para mañana por la mañana. No me costó mucho prepararlas, ya estoy
acostumbrada. Como ya era tarde me metí a la cama para dormir, no cené, no
tenía hambre, estaba demasiado nerviosa.
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